La virtud de reconocer errores y corregirlos sobre la marcha.

Once meses después, el Combinado Nacional volvió a jugar. ¿Qué sensaciones dejó el equipo de Scaloni?




Aquél empate de Argentina contra Uruguay en noviembre de 2019 quedó lejos. El contexto era totalmente distinto al actual. Era un equipo al 80% aceitado y conformado. La pandemia puso en duda su desempeño y en el partido contra Ecuador hubo un claro retroceso en la construcción del mismo. La falta de actividad golpeó fuerte. No es lo mismo un Club que una Selección.

Lionel Scaloni mostró dos caras en esta doble fecha. La primera fue la pasividad contra Ecuador. Ni siquiera su acierto máximo, que es el mediocampo, pudo sentirse a gusto. El rol de Lucas Ocampos en La Bombonera no estuvo claro y se llegó a jugar con Leandro Paredes y Rodrigo De Paul de doble cinco. Con una curiosidad, ninguno de los dos juega naturalmente de volante central.

Ante esto, Lionel Messi y Lautaro Martínez quedaron aislados. El de Barcelona se sobreexigió bajando a encontrarse con su amiga la pelota. El goleador de Inter sufrió el roce con los centrales rivales en vano, porque casi no tuvo chances de marcar. Ante la atenta mirada del Entrenador, sucumbían las dudas. ¿Cómo nos irá en la altura de La Paz? 



Desde el año 2005 Argentina no ganaba en la altura de la Capital Boliviana, hasta ayer. Scaloni encontró el equilibrio perfecto. Incluso, más que cualquier otro Entrenador que se deja llevar por la dificultad de jugar allí. Si bien el fútbol Boliviano pasa un muy mal momento, la Albiceleste corrigió sus errores a tiempo y sobre la marcha. Eso, claramente, es una virtud enorme de todo el grupo humano que la conforman.

La defensa estuvo sólida y correcta. En el mediocampo estuvo el acierto mayor. Volvimos a ver a un De Paul como nexo, a Paredes de cinco y Palacios, el ex River, como un verdadero "todocampista". En un fútbol donde insisten que sea dominado por el físico y la velocidad, futbolistas de pausa, tranquilidad y pase como él te desenvuelven un partido que a vista ligera parece enredado y duro. 

Messi recostado en banda derecha y asociando con Lautaro deja buenas sensaciones. El Diez volvió a sentirse a gusto y algo queda claro, detrás de él, tres volantes dinámicos. Delante, dos delanteros potentes y feroces. Allí, Lionel se siente futbolísticamente cuidado y respaldado. Cada vez más su presencia es la frutilla, y el postre entero.

A pesar de que todavía existen críticas despiadadas y errores resaltados, el Cuerpo Técnico entiende sus errores y los corrige, ya se vio en reiteradas ocasiones. Un acierto de humildad. Nadie es dueño de la verdad. Nosotros sí lo somos de la tranquilidad. Por eso, paciencia. Debemos sostenerla porque si viene la tormenta, el fracaso será nuestro, no de ellos.

- Francisco Rodríguez - Twitter: @FranRodriguez39