River fue su propio enemigo

 River jugó un gran partido en el Morumbí, pero no le alcanzó para llevarse la victoria.



El conjunto de Marcelo Gallardo llegó a Brasil con más dudas que certezas, ya que 190 días sin jugar podrían llegar a traer problemas físicos tales como lesiones o agotamiento excesivo, teniendo en cuenta también que históricamente River nunca se llevó una victoria en el estadio de Sao Paulo.

El equipo millonario se paró de la siguiente manera: Armani - Montiel - Martínez Quarta - Pinola - Angileri -  Pérez - Álvarez - Fernández - De La Cruz - Santos Borré - Matías Suárez. 4-1-3-2.

Los titulares dirigidos por Fernando Diniz fueron: Volpi - Vinicius - Diego - Léo - Reinaldo - Hernanes - Tche Tche - Gomes - Gabriel - Felipe - Bueno. 4-3-3.

El partido comenzó con el equipo local buscando penetrar por la vía rápida, abriendo a sus laterales y permitiendoles subir para rápidamente conectar con los extremos, les fue efectiva esta manera de generar juego ya que a los 10 minutos del primer tiempo, tras un centro proveniente desde la derecha del campo, Reinaldo remató con una volea potente pero desviada, la que rebotaría en el pecho de Enzo Pérez, impactaría en el palo lejano de Armani e ingresaría en su portería, lo que trajo el primer gol de este encuentro a favor del equipo paulista. El millonario no se dejo llevar por el mal resultado y comenzó a jugar a un ritmo incansable, con las lineas de presión muy altas e intensas, de esta manera, tras una gran jugada colectiva, "arañita" Álvarez desbordó por derecha y le dejó en bandeja el gol a el cafetero Santos Borré, quién dedicó su festejo para su hijo pronto a nacer.

Tras una primera etapa plagada de oportunidades, esta llegó a su final con este empate parcial, un Sao Paulo desconocido, sin presencia y con muchas falencias se iba con un resultado más que favorable a los vestuarios. Mientras que River se quedaba con el amargo sabor de un empate parcial no merecido, ya que en generación de juego estaba siendo totalmente superior.

En la segunda parte de este partido, con el ingreso de Jorge Carrascal, River estuvo con un estilo mucho más elegante además de fluido, la falta de Quintero va a permitir que jóvenes promesas como Carrascal demuestren su valía en el terreno de juego. River estuvo muy dominante. Aún así, al contraataque, el conjunto tricolor del Morumbí estuvo muy cerca de llegar a adelantarse en el marcador, con decisiones pésimas de cara a la definición, pero aprovechando las carreras largas a espaldas de los carrileros, recurso muy explotado en el fútbol carioca.

Transcurría el minuto 80 de partido cuando, tras un tiro de esquina, Martinez Quarta controló la pelota, la condujo hasta el borde del área y se la pasó a Julián Álvarez, el número 9 recibió el esférico y con un fulminante derechazo puso a River por encima de Sao Paulo. Explotaron en euforia los miembros del cuerpo técnico, la alegría se irradiaba por parte de los jugadores del Millonario dentro y fuera del campo. Pero bastaron 3 minutos para que, tras un centro sin mucho destino de Reinaldo, Angileri colisione sin intención con la pelota, empujandola a su propia meta y cerrando el marcador con un 2-2


La figura del partido se la llevó Julián Álvarez, con gol y asistencia. 

River jugó de una forma excelente, pero dos goles en contra causaron que tenga que conformarse con tan solo un punto en esta vuelta al fútbol.


Por Juan Falcone (@falcone_juani)