"SIEMPRE LE VOY A AGRADECER A RAMÓN CABRERO POR CONFIAR EN MI"

Carlos Quintana, defensor actual de Argentinos Juniors y ex Lanús, dialogó con los colegas de InstaGranate en donde manifestó algunas anécdotas interesantes, y además de recordar su debut en 2007 cuando "El Granate" se consagró campeón del Torneo Apertura.



Para comenzar, el futbolista de 32 años, quién desde muy chico estuvo en Lanús, habló sobre la cuarentena que atraviesa el país y el deseo que tienen los jugadores de volver a las canchas cuanto antes: "Se está haciendo duro la verdad, van más de cien días entrenando en nuestras casas.Hace tiempo hablamos entre nosotros y no vemos la hora de volver a entrenar en grupo y hacer lo que nos gusta. Esperemos que sea pronto".

Por otro lado, Quintana recordó su debut con "El Grana", que en ese momento era dirigido por Ramón Cabrero: "Fue mi primer torneo como profesional, en el 2007. Hice la pretemporada y a los tres meses de arrancado el torneo, debuté con 19 años en Primera. Jugué algunos partidos y salimos campeones, fue una experiencia hermosa. A Ramón le tuve y le tengo mucho aprecio porque él fue quién confío en mí y me hizo jugar en Primera División, ese año fue inolvidable".

Siguiendo con los recuerdos del ex técnico quién logró coronar Campeón al Club en 2007, Carlos Quintana recordó como era como persona y contó una anécdota sobre Cabrero: "Era un tipo relajado, pero con carácter, trataba de que el jugador esté contento y rinda dentro de la cancha. Vivía el fútbol de una manera muy especial". Para finalizar soltó entre risas: "Una vez se volvió loco festejando un gol y se cayó, pero se quiso levantar rápido para que nadie se dé cuenta y justó o captó la cámara. Nos moríamos de risa en la semana".

Desde un lado más personal contó una anécdota con Lautaro Acosta, con quién compartió muchos momentos siendo chicos en el Club: "Con el Laucha, viajábamos siempre en el Tren Roca de Glew a Lanús durante muchos años. Teníamos una bandita de cuatro o cinco con el que volvíamos todos apretados matándonos de risa en el tren. Si bien había un sacrificio muy grande de escuela y entrenamiento, los amigos hacían que todo sea muy llevadero".

Por: Rocío Godoy