Un recorrido por la vida de Nico Sánchez

Tuvimos el placer de entrevistar a Nicolás Sánchez, mediocampista de All Boys, quien nos prestó algo de su tiempo para conversar con nosotros sobre toda su carrera futbolística.


Sentado en un sillón, con el mate en su mano derecha, para acompañarlo durante los próximos 50 minutos, se encuentra Nicolás Sánchez González, mediocampista del Club All Boys. Una pantalla de celular de por medio, pero con una sonrisa muy particular dispuesta a dar una buena nota. Pensar que hace unos meses daba entrevistas al costado de la cancha o a la salida del vestuario, hoy el Covid-19 hace todo mucho más complicado, pero nada imposible.

La pandemia lo encontró entrenando con la reserva, cómo en los últimos meses, esperando a que se abra el “Libro de Pases” para buscar nuevos horizontes porque no estaba siendo tenido en cuenta en el plantel superior. Pensar que, en junio del año pasado, formó parte del equipo que regresaría al Albo a la segunda categoría del fútbol argentino. En diciembre le hablaron de un Club, pero con el inicio de la cuarentena, se postergó todo.

Esta situación hace que su rutina no sea en una cancha, tampoco en un predio, menos en un gimnasio, si no que dentro de su casa cumpliendo al pie de la letra los Planes de Entrenamiento que les entregó “el profe”, tratando de mantener una buena alimentación, aunque siente que su estado físico cambió “porque no es lo mismo mantener un entrenamiento en las condiciones normales, que hacerlo en un lugar pequeño”.

Recordando su llegada a Floresta, después de cuatro semanas de prueba y muchos jugadores que estaban en la misma situación, le sonó el teléfono avisándole que debía acercarse para firmar su contrato, el primero de su carrera profesional. El primer día que pisó el vestuario con ese nerviosismo característico de “ser el nuevo”, se le acercó Gabriel Tellas para romper el hielo y que se sienta parte del grupo.

Siente que lo más lindo de ser un jugar profesional es que le paguen por lo que le gusta hacer y su primer sueldo fue directo a las manos de su mamá, no sin antes pagarse un asado para toda su familia. “Mi mamá y mi abuela estuvieron siempre, me llevaban a todos lados. Mi familia se portó muy bien conmigo: mi tío trabaja de noche y seguía de largo para llevarme a jugar. Les debo mucho, cuando no tenía nada me dieron todo.”

Pensar que su progenitora siempre había manifestado que si “era varón iba a jugar al Rugby”, no sólo que no sucedió si no que con el fútbol le dio las mayores alegrías. No sin antes esforzarse desde las inferiores en Argentino Juniors, de novena hasta séptima para pasar al “Matador de Victoria” hasta cuarta división, Club del que se despidió para formar parte del Blanquinegro.

Hace exactamente un año atrás “Nico” formó parte del equipo que hizo que el Albo vuelva a la B Nacional. “Fue algo hermoso, nunca pensé que me iba a pasar algo así, firmar un contrato y poder ascender. Fue un grupo muy unido en dónde tirábamos todos para el mismo lado”. Aunque en la Isla Maciel, luego de ganar el partido final, cinco minutos antes de que el árbitro de por terminado el encuentro todos los del banco tuvieron que subir al micro y se fueron del Estadio del Candombero escoltados por una lluvia de piedras y de insultos de los hinchas locales.

“No sé qué va a pasar después del 30 de junio, veo difícil continuar en All Boys”, este mediocampista que sueña con jugar en algún Club Grande, aunque hoy solo desea jugar al fútbol donde le toque jugar, se sincera sobre su futuro incierto. El coronavirus complicó la situación de muchos futbolistas y “Nico” es uno de ellos.

-Ma. Delfina Ibarra Mac kenna
-Twitter: @delfyibarra