La historia del Catenaccio italiano

El Catenaccio es un estilo de juego, en el cual lo primordial es la parte defensiva y durante la década del 60, se vivió su máximo esplendor cuando los dos equipos más grandes de Italia dominaron Europa y luego la selección italiana conquisto dos copas del mundo.

Los equipos de Milán se repartieron las Copas de Europa entre los años 1963 y 1965 a través de un fútbol poco vistoso a base del “Catenaccio”

Nacimiento del Catenaccio: Dominio total del Milán e Inter en la Copa de Europa.

Sin lugar a dudas que el fútbol de la década de los 60 fue totalmente dominada por los equipos italianos, al punto que los dos clubes más grandes de Italia, ganaron tres Copas de Europa de manera consecutiva.

En la edición 1962-63, el Milán de Nereo Rocco, había dado la sorpresa en adoptar dicho sistema de juego que por aquel entonces estaba de moda en el fútbol italiano. En aquella edición, el conjunto rossonero arraso a todos sus rivales y solo cayó en semifinales frente al Dundee de Escocia en el partido de vuelta.

En la gran final que se disputaba en el mítico estadio de Wembley, se medía frente al Benfica de Eusebio, que venía de ser el último campeón y el equipo sensación de la época. Pese que el equipo portugués se puso en ventaja gracias a su máxima figura, Eusebio, el elenco italiano con su estilo de juego incomodaba y mucho al Benfica. Sin dudas se vivió un choque de estilos totalmente diferentes.

Sin embargo, en la segunda parte, el Milán desplegó en todo su esplendor el “Catenaccio” y con un doblete de Altafini, dio vuelta el partido y así el rossonero levantaba su primera Copa de Europa.


Luego al año siguiente, en la edición 1963-64, iba a tener como protagonista al otro grande de Italia, el Inter de Helenio Herrera, que contaba como máxima figuras a Luis Suárez y a Sandro Mazzola, el goleador de dicha edición.

Herrera construyo un gran equipo, al cual el denomino como un “ejercito”, donde dejó de lado el fútbol ofensivo y vistoso que mostró cuando era el entrenador del Barcelona y se convirtió en el mayor representante del Catenaccio con el Inter.

El inter supero a sus rivales uno por uno, llegando a la final de manera invicta. Pero en el partido decisivo enfrento al mítico Real Madrid de Puskás y Di Stefano, que llegaba con una terrible marca de 27 goles en tan solo ocho encuentros, sin dudas que era el equipo más temido de la década.

Pero el técnico argentino dispuso de una estrategia muy dura contra Puskas y Di Stefano, prácticamente no lo dejaron tocar la pelota en toda la final. Y con Mazzola como la máxima figura de esa final, donde marco un doblete, el Inter se consagraba por primera vez campeón de la Copa de Europa venciendo por 3-1 al legendario Real Madrid.


Y nuevamente, el Inter iba a ser protagonista de la que hoy en día conocemos como la orejona, porque en la Copa de Europa de 19964-65, el equipo de Helenio Herrera seria el gran protagonista de dicha copa.

Quizás, esta fue la edición que más sufrió el elenco neroazurro, ya que, tuvo una serie totalmente épica en semifinales ante el Liverpool, donde en el partido de ida había caído por 3-1, pero en la vuelta los italianos lograron revertir la serie ganando 3-0 y clasificando a una nueva final.

Aquella final fue muy discutida ya que, se jugó en Italia, precisamente en el estadio Giuseppe Meazza donde el Inter era local domingo tras domingo por el torneo local. En tanto, la final la jugaría ante el Benfica, que otra vez se encontraba en el encuentro crucial.

Dicha final fue muy disputada, el equipo de Herrera no dejo hacer lo mejor que hacían los portugueses, jugar, honrando su estilo de la mejor manera. Y el auto del único tanto de la final fue Jair da Costa, quien le dio el bicampeonato de Europa al Inter venciendo por la mínima al Benfica. 


Catenaccio en su máximo esplendor, Italia campeón del mundo 1982 y 2006.

Luego de su gran éxito en la década del 60, el estilo de juego que marco una era para el fútbol italiano, volvería a mostrar su mejor versión en el Mundial de España de 1982, donde la selección de Italia alcanzaría la gloria máxima por tercera ocasión en su historia.

En aquella cita mundialista, Italia siguió al pie de la letra el Catenaccio como si fuera una receta y vaya que daría resultado. Pero el arranque le costó y mucho a la escuadra azzurra ya que, empato sus tres partidos en el grupo, pero, no renuncio a su estilo pese a quedar al borde de la eliminación.

Pero en la segunda fase se cruzaría nada más ni nada menos que a Argentina y Brasil, donde se impuso en ambos encuentros replegando con gran éxito su estilo de juego. Y en semifinales derroto sin problemas a Polonia y se metió en la gran final.

En la final lograría vencer a Alemania por 3-1 y el catenaccio se adjudicaba uno de los logros más importante del fútbol italiano.


El último campeonato del mundo de Italia en el año 2006, fue quizás el último gran hito de un fiel exponente de juego que adopto el fútbol italiano por años.

Pese a clasificar en fase de grupos sin mayores problemas, Italia se refugió siempre en su estilo definido, primero la defensa y salir de contra, una marca registrada con el pasar de los años. Ya en las rondas finales, se deshizo de Australia, Ucrania y del anfitrión, Alemania, para llegar una vez más a la final de la máxima cita de fútbol.

Ya en el último encuentro del mundial, se vería las caras con Francia, liderada por Zidane. Dos selecciones con estilos completamente diferentes, los galos se distinguían por el buen fútbol y la azzurra por su sistema defensivo.

El seleccionado italiano aguanto las arremetidas de Francia en los últimos minutos y forzó los penales luego de igualar 1-1 con goles de Materazzi para los tanos y Zidane para los franceses. Y los penales le darían una nueva alegría a toda Italia y nuevamente por un sistema que lo marco toda la historia.


Luego de ese Mundial, todo el fútbol comenzó a decaer, con actuaciones decepcionantes como la del Mundial 2010 o incluso la no clasificación al Mundial de Rusia de 2018. Hoy en día, Italia busca consolidar una identidad de juego, claro está que todo no será como antes, pero el ADN italiano tiene y es el sistema defensivo.

En el fútbol no solamente el que toma la iniciativa, ni el que juega mejor gana y está demostrado en más de una oportunidad. Por eso nació una manera distinta de jugar, que no prescinde de la parte ofensiva, pero sí tiene como prioridad la parte defensiva. El Catenaccio nació en Italia y bajó esa forma de juego, tanto el país como sus equipos, lograron grandísimos resultados a lo largo de la historia y por eso que perdura hasta estos días.

Por: Agustín Varela / @VarelaAgustin10