La curiosa historia de un perro que recupero la Copa del Mundo

Un hecho bastante particular, pero que sucedió tal cual, un perro fue el héroe en encontrar el máximo trofeo que puede existir, la Copa del Mundo, dicha copa fue robada antes del inicio del Mundial de Inglaterra de 1966.

Antes del inicio del mundial de Inglaterra de 1966, la Federación de Fútbol Inglesa había puesto en exhibición la copa del mundo en el Hall Central de Westminster, pero un inédito robo paralizo a todo un país, la copa más prestigiosa del mundo fue robada.

El hecho ocurrió un domingo 20 de marzo y con la exposición al público de la antigua copa Jules Rimet, desapareció. Los guardias hacían revisiones cada hora, pero alrededor del mediodía se produjo el robo.

De manera inmediata se realizó una búsqueda casi desesperada por recuperar el trofeo y había como recompensa una suma de dinero bastante impórtate, al punto que cuando la noticia empezó a circular, la Federación inglesa llegó a recibir una carta en la que se le exigía el pago de 15.000 libras para recuperar el trofeo y una serie de instrucciones a seguir para dejar el dinero. Pero la Policía detuvo a los autores de la carta y resulto ser un simple engaño ya que, no tenían la copa, solo querían sacar provecho.

Y de la manera meno esperada, se recuperaría la mítica copa por medio de un perro. David Corbett, estaba paseando a su perro llamado Pickles por South Norwood, localidad que se encuentra al sur de Inglaterra y el perro se dirigió a un arbusto, donde empezó a sacar una especie de paquete en medio de hojas y dentro de todo eso, se encontraba nada más ni nada menos que la Copa del Mundo.


El dueño del perro relato el hecho: “Miré hacia abajo y vi el paquete, lo recogí y era muy pesado. Le arranqué ambos extremos y noté una figura de oro, al principio no me di cuenta de lo que era y volví a observar la base del trofeo y de repente me di cuenta de lo que era”. Corbett se dirigió de manera inmediata a la Policía, donde se aseguró en decirles que todo el mérito era de Pickles, su perro.

Tanto el dueño como su perro fueron recompensados con 6.000 libras, una cifra que es su época era una locura y es más los jugadores ingleses que ganaron dicho Mundial se llevaron un total de 1.360 libras por cabeza. Además, Pickles recibió una medalla del mérito.

Pickles se convirtió en una celebridad en el país, al punto que recibió por parte de una marca de comida para perros, suministros para el resto de su vida. Hasta llegó a formar parte una película.

Pero al año siguiente, el heroico canino tuvo un final triste, ya que, su correa se enganchó con una rama mientras perseguía a un gato y se ahogó. Pickles fue enterrado en el jardín de su casa y hasta el día de la fecha, su correa se conserva en el Museo del Fútbol de Manchester como un parte importante en la historia del fútbol.

Por: Agustín Varela / @VarelaAgustin10