El milagro de Estambul

A casi 15 años de una de las mejores finales de la historia de la Champions League, el Liverpool lograba remontar un partido increíble y se quedaba con la orejona.

El 25 de mayo del año 2005, se vivió quizás la final más épica en la historia de la Champions League, donde el Liverpool remonto un increíble 0-3 y por medio de la vía de los penales, levanto su quinta orejona en su historia.

El elenco ingles dejó en el camino al Bayern Múnich, a la Juventus y al Chelsea para llegar hasta la gran final. Mientras que el Milán, conducido por Carlo Ancelotti venia de vencer al Manchester United, al Inter y al PSV.

Aquel equipo del Milán estaba plagado de figuras como Cafú, Paolo Maidini, Andrea Pirlo, Gennaro Gattuso, Kaká, Andry Shevchenko y Hernán Crespo, lo que los convertía en claros candidatos a llevarse una vez más la Champions League.

Una vez comenzado el encuentro, las cosas empezaron muy mal para el Liverpool, porque en tan solo un minuto, Paolo Maldini ponía en ventaja al equipo italiano. El gol cayó como un balde frió para todo el equipo inglés.

Y como si fuera poco, el argentino Hernán Crespo marcaría un doblete en cinco minutos, primero a los 39 minutos y luego a un minuto del cierre de la primera parte. La final se convirtió en una pesadilla para los dirigidos por aquel entonces de Rafa Benítez y con un 3-0 parecía que el partido estaba definido.


Sin dudas que fueron 45 minutos demoledores del Milán de Ancelotti y tenía que pasar un milagro para que se revirtiera el resultado y parece que eso fue lo que ocurrió, el resto es historia.

Siempre se dicen que en el fútbol hay que esperar hasta el final, hasta que suene el silbato del árbitro y mientras tanto pueden suceder millones de cosas y así salió el Liverpool a disputar el segundo tiempo.

La historia daría un giro inesperado cuando apenas comenzado el complemento, de la mano de Steven Gerrard, el máximo estandarte del Liverpool, marcaría el descuento y a partir de ese momento, se empezaría a escribir un nuevo mito en la historia del fútbol. Luego del descuento, el elenco de Benítez volvía a descontar medio de Vladimir Smicer y la gesta estaba a la vuelta de la esquina.

Y el milagro estuvo presente a los 60 minutos, cuando el árbitro cobraba un penal en favor del Liverpool y Xabi Alonso fue el que agarro la pelota y tenía en sus manos la posibilidad de remontar un partido que minutos antes estaba perdido. Enfrente y defendiendo los tres palos estaba Dida, quien se quería convertir en héroe y ponerle freno a la remontada de los ingleses.

El momento llego y Xabi Alonso pateo y el arquero brasileño le puso suspenso al momento atajando el penal, pero la pelota quedó viva y el propio español capturo el rebote y empujo la pelota para marcar un empate soñado para el estallido de todo un estadio.


El silencio total por parte de la gente del Milán y la euforia de los fanáticos de los Reds, siempre fiel a su canto de "You'll never walk alone” en esta final, más que nunca no caminaron solos.

La paridad en el marcador continuo hasta que el árbitro dio por terminado el encuentro y todo se definía por medio de los doce pasos.

Y en los penales, Dudek se iba a convertir en el héroe de la noche, atajándole un penal a Pirlo y viendo como Serginho mandaba la pelota afuera del estadio, llegaba el momento de definir todo. Con un resultado 3-2 en favor del Liverpool, gracias a los goles de Hamann, Cissé y de Šmicer, todo se definiría en el último penal y tenía frente a frente a Shevchenko y Dudek y este último le daría el quinto título a los Reds luego de atajarle un débil remate por parte del delantero del Milán y el milagro se convertía en realidad, el Liverpool convertía lo imposible en hazaña.


Y una vez más, el fútbol hacía de las suyas y nos regalaba otra definición histórica que pasara a la historia grande de este deporte. Otra vez quedaba en evidencia que en este deporte puede suceder de todo en solo minutos, que hasta el final no hay que dar nada por perdido.

Por: Agustín Varela / @VarelaAgustin10