Un gol de ascenso

Un repaso de lo que fue aquella tarde donde Talleres volvería a la élite
del fútbol Argentino, donde el mediocampista que hacía siete años no marcaba un gol, lograría encontrarse otra vez y poder festejar así, un tanto y un ascenso al mismo tiempo.




Una gran campaña había logrado el equipo dirigido por Frank Darío Kudelka, quien también había conseguido el ascenso a la B Nacional. El equipo ¨Matador¨ no conoció la derrota en dicho torneo, consiguiendo 14 triunfos y 5 empates.


Talleres en dicho torneo se convirtió en el equipo con la valla menos vencida. Sólo 10 gol recibió la T y su defensa fue la clave. Wilfredo Olivera y Carlos Quintana, entre otros se transformaron en grandes  pilares a la hora de evadir el ataque del equipo rival. Guido Herrera, quien llego como una apuesta se volvió dueño del arco para no soltarlo más, por momentos se volvió imbatible para los delanteros contrarios y fue unas de las revelaciones de aquel Talleres.

Rodrigo Burgos y el Cholo Guiñazú se habrían convertido en dueños de la mitad de cancha, siendo así una de las mejores duplas de volantes en aquel torneo.

Gonzalo Klusener, Eial Strahman y Nazareno Solís fueron letales en ofensiva para los equipos rivales. Entre los 3 convirtieron la suma de 18 tantos que fueron fundamentales para el ascenso.


Cuando se creía que el desenlace del torneo por aquel entonces llamado B Nacional iba a extenderse una fecha más, talleres dejaría vida y alma en la penúltima fecha en lo que fue un partido complicado, y así de esta manera, volverse inalcanzable para Chacarita su escolta.
El duelo clave para el ascenso habría llegado el cinco de junio del 2016. En dicha tarde, la ¨T´ tendría la oportunidad de consumar su ascenso en caso de conseguir los tres puntos.

El juego del equipo visitante no era similar al mostrado en anteriores partidos y sumado a la poca eficacia, a los 42 minutos del primer tiempo Rodrigo el ¨León¨ Burgos se iría expulsado por una fuerte entrada. A los 37 minutos del segundo tiempo el conjunto dirigido por Kudelka, sufriría su segundo golpe, gol de Germán Lesman.

Por su lado, el Funebrero vencía a Independiente de Rivadavia de Mendoza y quedaba a tan solo tres puntos de Talleres con estos resultados. Sin embargo, dos minutos después del único gol del encuentro vendría el primero del ascenso, Gonzalo Klusener mandaría la pelota al fondo de la red y le daría una gran envión anímico al equipo Albiazul que soñaba con el ascenso directo.

 Cuando ya todo parecía terminado, apareció Pablo Guiñazú, emblema del equipo, aquel que habría dicho Vengo a ascender y retirarme en Talleres. Apareció por afuera del área, y, con un zurdazo la pelota fue imposible de parar para Gastón Losa quien vio como la pelota se metía sin más poder que hacer. Guiñazú, quien se había olvidado de hacer goles, tuvo que esperar siete años para volver a ver como un disparo de su autoría se colaba en el fondo de la red, y que mejor si ese gol le daba el ascenso al club de sus amores