#EspecialesSelecciónF9: La Argentina campeona del 78´.

En este segmento hablaremos sobre las distintas Selecciones a lo largo de los años. Empezamos con la de 1978, aquella campeona del mundo en nuestro país.



César Luis Menotti fue el ideario y gestor de la reconstrucción del Seleccionado Nacional. La idea del Flaco fue captada y acatada por todos sus jugadores. Todo eso llevó a que nuestro país fuera el más destacado en el fútbol mundial.

"Respeten sus convicciones. Nuestra obligación es hacer lo imposible por darle a la gente un espectáculo inolvidable. Jueguen, siempre jueguen" les dijo Menotti a sus dirigidos en la charla previa a la final con Holanda. Pero, ¿convicciones? ¿cuáles? ¿atacar? eso observaremos a continuación.

Era así. Atacar era la primer orden del Flaco. Entonces, el riesgo se ubicaba en campo contrario y no en el propio. La pelota se prestaba permanentemente, salía limpia del fondo y, ante la pérdida, aparecía la presión y el achique por parte de todos. Esencia de potrero y físico Europeo.



En marcha la lupa: cuatro defensores que muchas veces adelantaban sus labores. En cuanto a la función de atacar, Mario Olguín era el más destacado. Alberto Tarantini también, pero no mucho. Generalmente su concentración pasaba por la marca. Daniel Passarella si lo hacía. Recuperaba, jugaba, cabeceaba, le pegaba, mega crack. Para recuperar y gestar estaba Gallego. Osvaldo Ardiles, de número 8, tenía doble función. Llegar al área rival pero bajar y colaborar con Américo Rubén. Matador Kempes por izquierda, Bertoni y Ortiz de wines y Luque de referente.

Menotti eligió bien. Su conocimiento técnico lo llevó a jugar con jugadores muy dotados. Su equipo ocupaba bien los espacios y esto le permitía recuperar la pelota y salir limpio y claro con ella. ¿La gambeta? arma letal de origen Albiceleste, que le hacía perder la cabeza a los rivales.

En la final, Argentina llegó al complementario empatando con Holanda. César, en los masajes, exclamó: "Dense vuelta y miren como están", motivó a sus jugadores y los convirtió en "bestias enjauladas", como rememoró Jacinto Luque. Kempes y Bertoni sellaron el 3 a 1 final. Motivados, claro. Pero sin abandonar sus convicciones, como les indicó el mandamás César Luis.

- Francisco Rodríguez - Twitter: @FranRodriguez39