Decepcionante nivel de la Superliga

A continuación se desarrollaré la actuación de los equipos con el fin de demostrar el mal nivel del torneo que pasó.


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Boca Juniors finalizó siendo el campeón de esta última edición de Superliga que termina disolviéndose. No importan los términos políticos, sino los sucesos futbolísticos que dieron a entender que el nivel de calidad de juego de los equipos fueron muy bajos desde la primer fecha hasta la última disputada el fin de semana pasado.

Boca se consagró en la última fecha, dependiendo de un resultado externo al suyo en el que River Plate empató ante Atlético Tucumán. Un River que empezó el año robándole la punta a Argentinos Juniors. En las siete fechas que quedaron en este 2020 River comenzó a liderar en su partido postergado en el que venció a Independiente a mitad de enero, compartiendo la punta con el equipo de La Paternal.  El equipo que actualmente dirige Dabove se pierde en la reanudación ante Unión y termina escoltando al "Millonario".

Este es un pantallazo de lo último que vimos. Para ver cómo empezó todo tenemos que ir al comienzo del segundo semestre del 2019. Un torneo que comenzó con un Arsenal sorpresivo ganando 3 de 3 jugados y que en el cuarto perdió ante San Lorenzo cediéndole la punta a Boca. El equipo de la Ribera que lideró sin problemas desde esa cuarta fecha que tenía como perseguidores a San Lorenzo y Argentinos. El equipo que en su momento era dirigido por Gustavo Alfaro tuvo dos tropiezos seguidos ante el campeón Racing y Lanús en La Fortaleza, un equipo muy duro. Seguido a esto Boca comenzó a ganar, quedó eliminado por Copa Libertadores ante River y tenía la obligación de terminar el año como puntero, el objetivo de un Alfaro que sabía tenía los días contados. En la última fecha del 2019, Boca pierde un partido imperdible ante Rosario Central y Argentinos queda líder junto y River miraba de abajo.

Los líderes tuvieron buenas actuaciones pero malos rendimientos en cancha. El Boca líder de Gustavo Alfaro se las arreglaba para sacar resultados jugando mal y con hinchas que no se sentían identificados. Argentinos que lo acechaba tenía el mismo planteo: no era atractivo y la mayoría de las veces ganaba sin merecimiento, con goles de otro partido. River agarró la punta en 2020 y parecía no soltarla: agrandaba su diferencia ante Boca y Argentinos. Pero había cosas del equipo que no convencían. El técnico Marcelo Gallardo debió suplir una baja dura como la de Exequiel Palacios con cambios de esquema que muchas veces no funcionaron en el desarrollo del juego. River ganaba partidos por eficacia y jerarquía pero mostraba debilidades que antes no tenía. Quien desarrolla este tema utiliza una palabra clara: River parecía "autoboicotearse" los encuentros. Partidos que ganaba se complicaba solo y hacía que los rivales le generaran peligro, aún así se guardaba los tres puntos. Esto se vio claro en los partidos y en especial en el partido que entregó el título: vs Defensa y Justicia en el Monumental. Incluso hablamos de un River que tenía problemas para ganar partidos en casa, generaba más efectividad de puntos de visita que de local.

Boca tuvo un buen comienzo de año en el que jugó mejor y se llevó el título por errores ajenos más que por dependencia propia. Tanto Boca como River terminaron la segunda parte invictos, pero River empató dos partidos que sentenciaron su resultado.

Argentinos Juniors quien parecía ser la cenicienta del torneo (último en la Superliga 2018/2019) pasó de ser escolta a quedar fuera de puestos de Copa Libertadores. De 21 puntos posibles sacó 9 y cedió los puestos que lo tenían muy cómodo. En el medio de esto encontramos una vergonzosa eliminación de Copa Sudamericana ante Sport Huancayo. Argentinos fue animador del torneo teniendo malos niveles y problemas en su plantel en los últimos partidos: muchas expulsiones y lesionados, que pueden ser un justificante de este mal pasar.

Quien a punto personal fue la decepción del torneo, San Lorenzo se fue pinchando y de ser uno de los equipos más temidos y con mayor probabilidad de ser campeón, terminó en puestos de Copa Sudamericana sin jugar bien y con tres mandos de técnicos. Con los hermanos Romero como estrellas, San Lorenzo era el equipo sin doble competencia que debía centrarse en el tramo local para demostrar su grandeza. De estar en los puestos altos a caerse luego de la derrota ante Colón donde comenzó una racha muy negativa. En 9 partidos, San Lorenzo perdió 6 ganó 2 y empató uno. Perdiendo 4 partidos al hilo (el clásico 1 a 0 ante un interino Apuzzo). Un viejo conocido Pizzi, el interinato confirmado de Monarriz y ahora el trío Tocalli-Romagnoli-Acosta. Así, con tres mandatos diferentes San Lorenzo está en puestos de Copa Sudamericana y con matemáticas chances de clasificar a Libertadores.

La tabla indica que Boca y River terminaron con 48 y 47 puntos respectivamente. Vélez, Racing y Argentinos con 39 puntos los siguen abajo. La diferencia de gol los ubica así en la tabla. El "Bicho" como antes nombramos lidera los puestos de Sudamericana seguido por Defensa y Justicia, Lanús, San Lorenzo y Rosario Central con 36 puntos. Todos juntos al igual que en el caso de Libertadores, ubicados por diferencia de gol. Todos estos equipos son los clasificados a Copa Libertadores y Sudamericana y la diferencia entre ellos es de 3 puntos nada más.

Todo indicaría que es una Superliga peleada y el prejuicio sería hablar de muy buenos resultados. Error, muchos equipos ahí tuvieron rendimientos irregulares: Defensa y Justicia estuvo siempre peleando por el puesto 20 y en la fecha 21 recién se incorporó a puestos de Copa; Rosario Central tuvo nueve partidos consecutivos sin ganar con 7 empates seguidos y dos derrotas. El partido en el que el técnico se propuso renunciar en caso de perder terminó en goleada a favor y ahí mantuvo cierta regularidad. Victorias ante River y otra goleada ante Aldosivi lo ratificaron como entrenador. Lanús tuvo cierta regularidad pero a partir de la fecha 19 dejó de ganar: 4 empates al hilo y una derrota en la última fecha ante San Lorenzo. Lo cómico de esto es que en esta última fecha perdió su puesto de Copa Libertadores pese a sacar 4 de 12 puntos.

El presente de Independiente copia al de San Lorenzo: tres entrenadores para un mismo torneo. Comenzó con Beccacece, el cual dirigió 10 partidos y ganó solo 4, también fue eliminado por Copa Sudamericana de manera vergonzosa. Rescindió el contrato con polémicas de por medio y llegó el interinato de Berón que fue rodeado de jóvenes: muchas joyas debutaron en momentos malos y el clima de la hinchada era duro, cosa que se mantiene hasta el día de la fecha. Llegó Pusineri y la cosa parecía rosas pero nada de eso pasó: Independiente siguió jugando muy mal y sin ideas. El golpazo de este equipo es la fecha 19: luego de una goleada 5 a 0 ante Rosario Central llegaba el clásico de Avellaneda. Paupérrimo partido de Independiente que a partir de ahí se hundió y nada pudo hacer. 4 partidos sin ganar, perdiendo ante un Gimnasia condenado al descenso, un Huracán que no ganaba hacía medio año. Independiente el otro grande que tenía que demostrar tuvo un pésimo torneo y tiene chances de Sudamericana pero debe ganar todo lo que quede.

Los puestos de abajo no sorprenden: Gimnasia, Patronato, Colón los que más complicados están. Colón tiene uno de los peores resultados: ganó solo 5 de 23 partidos y por diferencia de gol no es el último del torneo. No gana desde noviembre del año pasado ante Estudiantes. Desde ahí 9 partidos sin ganar con 7 derrotas y 2 empates. Con dos técnicos ya que Lavallén condujo a Colón en la primer parte del torneo y en la segunda Osella se hizo cargo hasta la fecha pasada que perdió y lo echaron. De la alegría competir su primer final internacional a un paso del descenso, de la gloria a un paso del hundimiento.

Godoy Cruz también es otro que decepciona: subcampeón en 2017/2018, mitad de tabla en 2018/2019 y ahora último en este torneo. Con participación en Copa Libertadores el año pasado y una eliminación en octavos de final (histórico para el club) a esta realidad. El torneo que viene comienza muy comprometido con los promedios, por lo cual será clave sumar en esta Copa Superliga.

Esta es la realidad de los equipos que más llaman la atención: nadie puede negar que fue competitiva la Superliga y que se viene más competencia. Pero no hay competitividad por buenos resultados sino por malos funcionamientos, muchos equipos que juegan o jugaron mal, irregularidad, muchas rachas negativas. No hay un equipo que se haya lucido por jugar bien en todo el campeonato: capaz Boca y River sacaron más puntos y puede ser que hayan demostrado más. Racing por el momento perdió solo 2 partidos y es el cuarto en la tabla, pero compensa la grosera cantidad de empates: 12 y 9 victorias con Coudet y Beccacece.

Es llamativo ver clubes con dos o incluso tres mandatos técnicos. Especialmente en los grandes. Únicamente River mantuvo su entrenador, Racing y Boca tuvieron dos entrenadores diferentes y San Lorenzo e Independiente tres. Ilógico por donde lo veas, ilógico que el campeón tenga dos entrenadores diferentes y que cambie la cara en tan solo siete partidos. Tenemos que ver a un grande como San Lorenzo con tres técnicos interinos juntos. Un equipo que el torneo que viene tendrá problemas con la tabla de los promedios si no hace una buena Copa Superliga.


Fueron 23 fechas muy dividido con partidos entretenidos y partidos flojos. La capa de afuera muestra una realidad diferente: bueno por fuera y malo por dentro. Cuando inspeccionás equipo por equipo y resultados descubrís cosas que no te imaginabas. No hay que llevarse por el prejuicio, esta Superliga fue muy mala a nivel fútbol.

Nicolás Ramírez. Tw: @nicolino1710