A mitad de camino, pero muy reconocido.

El campeón del torneo B Nacional 2018/2019, Arsenal de Sarandí, demostró estar a la altura en un torneo de muy bajo rendimiento. Sin dudas fue la sorpresa positiva y acaparó la atención de muchos.


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El equipo de Sarandí llegaba a esta última edición del torneo como campeón del ascenso venciendo en una épica final por el desempate 1-0 a Sarmiento en el Florencio Sola. El Viaducto pisaba la Primera División siendo el máximo goleador del certamen (36) y el único con más victorias (13), contando aparte un invicto de 5 partidos entre la definición y el desempate por el campeonato.

Muchas veces se pone el ojo en los ascendidos de cara a la tabla de descensos, ya que suelen ser los que descienden más rápido. Nada de eso ocurrió con el Viaducto en toda la Superliga. Comenzó con un invicto de 3/3 que terminó con una derrota ante el gran perdedor de esta Superliga, San Lorenzo. Aún así, el equipo era vistoso y todos hablaban del elenco que dirige Sergio "Huevo" Rondina. Tardó otro encuentro más para poder reponerse y volver a ganar, por goleada 4-1 ante Unión. La fecha que continuaba era una prueba de fuego: visitar a Racing, el campeón del fútbol argentino. Fue derrota 2-1 pero dejó una gran impresión, supo neutralizarlo y mereció más que una derrota.

En octubre vino una prueba de fuego más peligrosa, llegaba el momento de enfrentar a River Plate en Sarandí. Un partidazo con todas las letras, empataron 3-3, cuando el Arse sometía al equipo de Gallardo y ganaba 3-1, un gol de Torrent en contra igualó el marcador a falta de cuatro minutos. Otra prueba de fuego pasada, superó al mejor equipo de América y el país hablaba del equipo de Rondina. El siguiente encuentro complicado que tuvo fue Boca, enfrentarse al equipo del ex entrenador Gustavo Alfaro: derrota dura 5-1 en la Bombonera en la que Arsenal fue borrado de la cancha. Llegó el aire después de cuatro partidos sin ganar, visitando al Gimnasia que dirige Diego Maradona. 1-0 para la tranquilidad del equipo de Sarandí. Empate con un duro Lanús al que superó, victorias ante Huracán y Colón. Cerraba la primer parte del torneo con tres victorias y un empate. Cerraba la primer parte siendo una de las estrellas del torneo y la sorpresa sin dudas. Grandísimos niveles como el del lateral derecho Fernando Torrent, el volante central Ezequiel Piovi, el enganche Nicolás Giménez y el delantero Juan Kaprof, ex River.

La segunda parte costó y mucho, cuatro empates al hilo y uno de ellos ante Independiente sobre el final en un error arbitral que marcó mucho al hincha y al plantel. Y llegó una paliza táctica y numérica: 0-4 ante Vélez en el Julio Humberto Grondona y derrota 3-1 ante Central en Rosario que lo dejaba tumbando. Pero como el equipo que dirige Rondina siempre se sobrepuso ante las rachas, cerró el campeonato y cortó una sequía de seis partidos sin ganar goleando 4-0 a Aldosivi, recuperando la identidad goleadora y letal que lo había identificado en la primer parte del torneo.

A lo largo del torneo mostró un nivel regular, tiene una efectividad mayor al 50% ya que ganó 9, empató 7 y perdió 7, sacó 34 puntos de los 40 que debía sacar para asegurarse estar en la categoría (sabiendo que la Copa de la Superliga aporta para los promedios) y fue calificado como un equipo vistoso para el hincha, un equipo ofensivo que salía a jugar de la misma manera a todos los estadios y que no se vendía, morían con su idea, algo muy peculiar de su gran entrenador Sergio Rondina.

Nombres del ascenso pusieron a un equipo como Arsenal en los primeros puestos de la tabla de la Superliga, de la Primera División del fútbol argentino. Para recalcar, los nombrados anteriormente Torrent, Piovi, Giménez y Kaprof, se le suma el delantero Juan García que se recuperó de una rotura de ligamentos y volvió a un gran nivel que lo consagró en Brown de Adrogué, la saga central Pereyra y Sbuttoni fueron firmes aunque también muy goleados (32 goles en contra) pero con muchos buenos partidos. El punto más bajo es difícil de encontrar, por ahí se puede poner en ese lugar al arquero Maximiliano Gagliardo que perdió el puesto con la incorporación de Daniel Sappa. Pero Gagliardo es uno de los referentes del plantel y artífice de que estos jugadores del ascenso se motivaran para jugar el torneo que jugaron.

La lógica también dio que era difícil que se mantenga bien en todo el torneo, por eso la racha negativa de la segunda parte, pero el ánimo y las ganas de los jugadores fueron claves para por lo menos sacar los puntos necesarios para mantenerse alejados del descenso. Se habló más de la lucha por entrar a puestos de copa que la lucha con equipos como Patronato, Aldosivi, Central Córdoba, Colón o Gimnasia, lo que demuestra a qué jugaba Arsenal.

Un torneo regular redondeado para arriba, Arsenal demostró que está para quedarse en esta Primera División, Sergio Rondina demostró que no hace falta jugadores de élite para pelearle a los grandes y mantenerse entre los 10 primeros puestos. Solo se necesita esfuerzo y confianza, cosa que sobró en Arsenal para este torneo. El equipo con el presupuesto más bajo de la Superliga, acaparó la atención a la vez que se hablaba de Boca, Argentinos y el liderazgo. Esfuerzo y confianza, como nombré antes, las dos palabras que resumen este torneo en Sarandí. Bienvenido Arsenal, bienvenido a la Primera División.

Nicolás Ramírez. Tw: @nicolino1710