El Dortmund ganó en su casa y está en octavos

Aprovechando la derrota del Inter frente a un equipo alternativo del Barcelona, el BVB venció 1-0 al Slavia para meterse en octavos de Champions League.


El Borussia Dortmund sabía que no dependía de sí mismo para seguir en la UEFA Champions League. Los dirigidos por Lucien Favre tenían que recibir en el Signal Iduna Park al Slavia Praga, ya eliminado de todo. Los alemanes llegaban al encuentro con la misma cantidad de puntos (7) que el Inter, que recibía a un Barcelona con mayoría de suplentes. Los aurinegros tenían que ganar en casa y esperar que los culés le saquen puntos a los neroazzurri.

Diez minutos le alcanzaron al BVB para ponerse por delante. Jadon Sancho, una vez más, fue el encargado de anotar tras pase de Marco Reus. El inglés convertía por quinto partido consecutivo y le daba a su equipo el triunfo parcial, mientras en Italia todo seguía en tablas. En la mitad del primer tiempo, estallaba el Signal Iduna Park, pero no por algún gol de Reus ni un caño de Sancho: era porque Carles Pérez anotaba el primer tanto en el Giuseppe Meazza para que el Barcelona diera el golpe y se pusiera por delante.

Sin embargo, el Dortmund iba a recibir dos golpes en el lapso de dos minutos. El primero era en su estadio, porque Tomas Soucek convertía el empate con un derechazo tras un rebote y firmaba el empate del Slavia Praga justo antes del descanso. Un minuto más tarde, llegaba el rugido desde Italia: Romelu Lukaku empataba el partido (tras un descomunal pivoteo de Lautaro Martínez) para el Inter, y todo indicaba que los italianos se iban para los octavos de final.

Los aurinegros salieron a jugar el segundo tiempo con mucha garra y corazón, pero acompañado también de buen fútbol. Esa combinación nunca falla, y en el minuto 61 Julian Brandt, tras un pase de Sancho, observó que el arquero Ondrej Kolar había dejado el primer palo descubierto. Sin pensarlo dos veces, el ex-Leverkusen le rompió el arco de un zurdazo y le daba un gol clave al Dortmund.

Los siguientes minutos fueron infartantes. Parecía que se hacían eternos. Los aurinegros jugaban con los pies en Dortmund pero con la cabeza en Milán. Pero el Signal Iduna Park, una vez más, iba a unirse para gritar a viva voz, porque Ansu Fati, la joven revelación del Barcelona, convertía un derechazo ajustado a un palo para darle el triunfo a su equipo contra el Inter. A su vez, el bisauguineano naturalizado español le daba la clasificación al BVB con cinco minutos para el final de ambos encuentros. El silbatazo final desató la locura de los hinchas en Alemania. El Dortmund hizo su trabajo, y el Barcelona le hizo un guiño desde Milán. La misión de los octavos estaba cumplida.