PRA SEMPRE LEMBRADOS

Fue una semana en la que todos los hinchas de Chapecoense derramamos lágrimas constantemente. Un mes de grandes emociones e ilusiones. Pero hoy, el corazón se nos llena de tristeza. En la madrugada del 29 de noviembre de 2016 el pueblo brasileño se paralizaba por una tragedia área rodeada de negligencia y avaricia. Nos despertabamos llorando con la noticia con una pequeña gota de esperanza de que no sea real. Hoy, a 3 años, los recordamos.


Un equipo. Una historia. Un sueño. Una tragedia. Una reconstrucción. Chapecoense arrasaba en Brasil y comenzaba a ser reconocido internacionalmente. Tan solo 5 años le costó ascender de la Serie D a la A y se ganaba el apodo de "El Huracán de Santa Catarina" con un equipo sólido y unido, manteniendo la familia que fueron desde sus inicios. Lograron la estabilidad en la elite del fútbol local, llegando a lo más alto de Sudamérica.

Era noviembre de 2016, cuando con una atajada magnífica de Danilo Padilha al Ciclón, se clasificaban a la final de la Copa Sudamericana. Continuaban cumpliendo sus sueños. Había llegado la hora de viajar a Colombia para enfrentarse a Atlético Nacional. Chapecó era todo fiesta y la ilusión de levantar el trofeo vibraba más que nunca. 3 días antes, Helio Neto tuvo un sorpresivo sueño donde se caía de un avión y sobrevivía. Por otro lado, Alan Ruschel no encontraba el pasaporte y en su familia percibían algo extraño. Aunque esto comenzó a inquietarlos, nada los detendría de disputar el encuentro más importante de su carrera.

Emprenden el viaje, Jakson Follmann llama a Alan para que se siente junto a él en los asientos delanteros. Un vuelo repleto de risas, ansias y cánticos al ritmo de "vamos vamos Chape". Tan solo faltaban 5 minutos para arribar a su destino, sin embargo esto no ocurrió. Otro vuelo pidió aterrizar de emergencia debido a una falla, por este motivo el LaMia 2933, junto a otros, debieron hacer tiempo en el aire. Se suponía que no habría inconveniente ya que los aviones tienen obligación de contar con combustible de más. Los pilotos, conscientes del riesgo que corrían, se negaron a avisar a la torre de control que no tenían dicho combustible y debían aterrizar cuanto antes, para no abonar una elevada multa e investigaciones. Fue así como, el dinero importó más que la vida de 77 personas. Cuando dieron aviso ya no había tiempo de nada, el avión se estrelló en el cerro colombiano que, hoy, lleva el nombre de Chapecoense.

En Chapecó llovía torrencialmente, el clima acompañaba el sentimiento de toda una ciudad, de un país, del mundo. Era la madrugada del 29 de noviembre de 2016 cuando comenzaron a sonar los teléfonos alarmando a los familiares de la tragedia. Aún no había datos de las víctimas y, en un rincón de sus corazones, la esperanza continuaba viva. Ante la incertidumbre de la noticia, se reunieron en el Arena Condá para juntar fuerzas entre todos. Las horas pasaban y los nombres de los fallecidos salían a la luz, fue en ese momento donde dieron aviso a la familia restante y amigos. La afición conmovida y con una pequeña ilusión de que todo sea un error, en uno de los días más feos de la ciudad, se acercaban al estadio desconsolados.

En primer momento, Conmebol pretendía que el partido sea reprogramado para días posteriores ya que había que cumplir con los contratos televisivos. Ante esta situación, los colombianos se solidarizaron y tomaron la decisión de que Chape alce el trofeo, convirtiéndose en campeón de la Copa Sudamericana 2016. El Estadio Atanasio Girardot se colmó de hinchas vestidos de blanco con una vela encendida rindiendole homenaje, entre lágrimas. Ese día el pueblo brasileño y colombiano sellaron un fuerte lazo de amor y unión que perdura a través del tiempo.

La caída del avión lloró la perdida de 71 almas y, tan solo, fueron 6 los sobrevivientes, Helio, Alan, Jakson, Rafael Henzel, un técnico aéreo y una azafata. En un primer momento Danilo fue uno de ellos, sin embargo, su cuerpo no resistió los fuertes golpes y falleció tiempo después en el hospital.

Estos jugadores nos enseñaron a luchar, a ser guerreros, a seguir adelante a pesar de las adbercidades. Nos enseñaron a dejar de lado las camisetas y unirnos en busca de justicia.  Nos enseñaron que no hay que esperar para decir un 'Te amo' o  dar un abrazo. Nos enseñaron que en nuestro mejor momento podemos irnos para siempre.

En cuanto a la causa judicial, recientemente, el club de fútbol y  las víctimas demandaron a la Aerocivil por sus supuestas responsabilidades en la tragedia. Ellos eran los encargados de que la empresa no pueda volar a Colombia y no dejar entrar el vuelo; el Estado podría sufrir condenas multimillonarias. Sin embargo, nadie pone en duda la responsabilidad de Lamia, en cabeza del piloto, Miguel Quiroga, copropietario de la aerolínea. Pero, los representantes de las familias suponen una responsabilidad de las autoridades colombianas que estas no han asumido.

Cabe destacar que los últimos registros de la caja negra dan cuenta de que la tripulación tenía conciencia de la falta de combustible y que, aún así, descartó cambiar su rumbo a Bogotá cuando la capital era una alternativa para reabastecerse.

Hoy, al recordarlos la tristeza, la angustia, la impotencia, la ira, se hacen presente. Nos hicieron darnos cuenta de lo débiles que somos, nos hicieron preguntarnos una y otra vez ¿Por qué la vida está llena de altibajos?

Yo los aprendí a amar, me di cuenta que ya son parte de mí, que ya nos los puedo sacar de
mi corazón. Y les aseguro que mi amor por ellos no se apartará jamás. A 3 años elijo recordarlos como lo felices, luchadores y soñadores que fueron. Aunque cuesta sanar la herida, estaremos siempre con la cabeza en alto, teniendo la fe de que en algún momento seremos capaces de volvernos a encontrar. Los invito a que cada 29 de noviembre cantemos juntos, bien fuerte para que se escuche desde el cielo "VAMOS VAMOS CHAPE"

A 3 años de una de las tragedias más grandes del fútbol mundial, seguimos pidiendo justicia por las 71 almas que nos abandonaron aquella noche de noviembre. El duelo continúa, repudiando todo intento de burla, y los Eternos Campeones permanecerán vivos en nuestros corazones, en cada partido, en cada gol, en cada recuerdo.

Hablando de la actualidad, no fue un año fácil en el Mundo Chapecoense, sufriendo, el 27 de noviembre, el descenso a la Serie B, aunque siempre seguiremos luchando unidos. Tristemente, las lágrimas se nos caen por muchos motivos. Hoy más que nunca extrañamos al Eterno presidente. Pero en honor a ellos nos comprometemos a hacer lo máximo posible desde el lugar de aficionados para regresar al club a lo más alto.

Duelen las declaraciones de ciertos jugadores, al igual, que sentir que tiraron la toalla cuando aún faltaba tiempo. Solo dos o tres del actual plantel honraron la camiseta de ChapeTerror: Tiepo,  Bruno Pacheco y Márcio Araujo. En este momento, lo único que pedimos es un 2020 completo de voluntad e identidad con un Arena Condá lleno.
¡Vamos arriba! ¡Vamos Chape! 


Texto: Antonella Ceci (@Ceci_Anto

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