Un flojo Dortmund empata de nuevo en Bundesliga

El equipo de Lucien Favre volvió a igualar 2-2, esta vez con el Werder Bremen. Los aurinegros cayeron a la séptima posición en la Bundesliga.



El Borussia Dortmund tenía que reivindicarse en la Bundesliga. Después de un flojo empate 2-2 ante el Eintracht Frankfurt como visitante, ahora le tocaba recibir al Werder Bremen en la sexta jornada de la competición. Lucien Favre apostaba por un once titular con variantes, teniendo en cuenta el partido ante el Slavia Praga el próximo miércoles por Champions League.

Los once

Dortmund (4-2-3-1): Bürki; Piszczek, Weigl, Akanji, Hakimi; Dahoud, Witsel; Hazard, Reus, Sancho; Götze.

Bremen (4-2-3-1): Pavlenka; Lang, Gebre, Grob, Friedl; Eggestein, Sahin; Bittencourt, Rashica, Klaassen; Sargent.

Un primer tiempo de locos

Ni diez minutos habían pasado que el Dortmund ya sufría el primer golpe del partido. Tras una defensa floja, Rashica recibió de Klaassen y sacudió a Bürki con un latigazo cruzado para poner el 1-0 a los 7'. El BVB, sin embargo, no tardó en reaccionar. Dos minutos más tarde, Mario Götze cabeceó de forma impecable en el segundo palo un centro de Lukasz Piszczek para empatar las acciones.

A partir de allí, el Dortmund cambió la cara y fue muy superior a su rival. Con mucho ímpetu, presionando en la mitad de la cancha y tocando la pelota con inteligencia arriba, el equipo aurinegro se iba acercando cada vez más al arco rival. Los de Favre ya merecían ir ganando. A los cuarenta minutos, el Dortmund consiguió lo que tanto buscó durante el primer tiempo. Tras un centro de Thorgan Hazard, Marco Reus arqueó su cuerpo para impactar la pelota de manera poco ortodoxa con su cabeza, colocándola en el palo más lejano de Pavlenka. Con ese golazo, los locales se iban a los vestuarios bastante confiados, incluso con la sensación de que la diferencia en el resultado podría haber sido mayor.

Dortmund siendo Dortmund

Arrancaba el segundo tiempo y la sensación era que se lo empatan al Dortmund, aunque la pelota no estuviese ni siquiera en juego. Es que ese es el principal problema del equipo de Favre: mantener un resultado a favor. La predicción no tardó en cumplirse, y en el minuto 60, Friedl apareció por sorpresa en el segundo palo para empatar el partido en dos.

Para profundizar aún más los problemas del Dortmund, el segundo tiempo del encuentro se dio de forma muy parecida que el partido pasado. Los aurinegros tenían en un arco a su rival, que solo había generado vía pelota parada o alguna desatención defensiva de los locales. Sin embargo, las situaciones generadas eran muy pocas, y el ataque del Dortmund se basaba en un toqueteo intrascendente sin profundidad. Y así se cerraba el partido. Un Dortmund sin corazón, sin ganas y sin claridad a la hora de la definición. Muchas cosas para corregir de cara al próximo partido por Champions.

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