GARRA Y CORAZÓN: El paso de las chicas por Francia.

Ya son parte de la historia, dieron más de lo que el mundo esperaba, y nos demostraron que con garra y corazón se puede llegar lejos. 


A la Selección Argentina Femenina le tocó el Grupo D, uno de los más difíciles del Mundial. Debió enfrentarse a países como Japón, Inglaterra y Escocia.

Debutaron en Parque de los Príncipes ante una gran potencia como es Japón tras 12 años de ausencia en esta competición.

Argentina mostró desde el arranque que estaba enfocada, logrando mantener ajustadas las marcas en el centro del campo y evitar así la generación de juego de las asiáticas.

Consiguieron incomodar a Japón, a pesar del desgaste físico, duplicaron las marcas y cerraron  los espacios en el campo propio. Y ningún conjunto logró hacer grandes remates.

La gran destacada de las albicelestes fue la capitana Estefanía Banini, mostrándose siempre como una buena opción para trasladar y romper líneas.

El equipo dirigido por Carlos Borrello, inició su aventura en el Mundial 2019 con un empate 0-0 ante las niponas, obteniendo el primer punto de Argentina en un Mundial Femenino.

En la segunda fecha debió enfrentarse a nuestra gran rival, Inglaterra. Aunque el resultado diga derrota, el conjunto albiceleste realizó nuevamente una gran presentación futbolística en Francia.

Desde el arranque el equipo europeo demostró su capacidad de juego y llegada al arco, y las argentinas respondieron retrocediendo aún más que en el encuentro anterior y jugando un partido sumamente defensivo.

Ruth Bravo cometió una falta en el área chica y fue penal para las inglesas, pero no fue acá donde el conjunto europeo consiguió la victoria, ya que la jugadora número 1 de Argentina le tapó el disparo. Las atajadas de Correa ya son historia desde el comienzo de este mundial.

Kirby se encargó de la contra y llegó hasta la última línea de las defensoras argentinas. Mead se liberó y descargó hacia la extremo que instantes después jugó para Taylor que solo tuvo que empujar la pelota al arco frente una Correa rendida luego de haber querido cortar aquel pase.

Las figuras fueron Vanina Correa, con su gran defensa del arco nacional. Y Agustina Barroso, quien se mantuvo muy alerta en la defensa.

Todavía había posibilidades, quedaba la última oportunidad. Ahora, el seleccionado nacional debía enfrentarse a Escocia que se encontraba con 0 puntos.

Argentina dependía de Argentina para lograr la clasificación a la segunda fase. Una victoria, sin importar los resultados de los demás equipos, les aseguraba el pase a octavos. Fue por esto que Borrello decidió realizar un planteo ofensivo, algo totalmente diferente a lo que se venía viendo en los dos partidos anteriores. Salieron a la cancha por primera vez en el certamen con un 4-2-3-1.

Se disfrutó un equipo mucho más amplio, recubriendo espacios y ubicándose entre las líneas de las jugadoras escocesas.

Se empezaban a complicar las cosas para la 'albiceleste', las escocesas golpearon el arco de Correa en el primer tiempo a través de Kim Little, quien capitalizó una buena jugada de Erin Cuthbert.

El segundo tiempo fue aún más cuesta arriba para las chicas argentinas, que sufrieron por la vía aérea: Jenny Beattie conectó de cabeza en el punto de penal y aumentó la ventaja. Pocos minutos después, Cuthbert encontró un rebote en el área y marcó el 3-0 arriba a favor de las europeas.

Los minutos pasaban y la historia parecía que así terminaría, parecía imposible un empate. Y fue ahí cuando, Milagros Menéndez, que había ingresado por Banini, descontó. Más tarde Florencia Bonsegundo sacó un remate desde media distancia que dio en el travesaño y terminó adentro de la valla rival por el rebote en la arquera Lee Alexander.

Segundos antes de cumplirse los 90 minutos, Aldana Cometti cayó en el área y pidió penal. Ri Hyang-Ok no sancionó falta hasta que el VAR la alertó y luego de revisar la repetición señaló el punto fatídico.

Bonsegundo disparó débil contra la derecha de Alexander, que adivinó y evitó la igualdad. Ahora sí, la ilusión cada vez era menor. Sin embargo, el VAR otra vez llamó a la árbitra norcoreana, esta vez por la nueva regla, que indica que los arqueros a la hora del remate desde el punto penal deben tener un pie sobre la línea. Y en la segunda ocasión Bonsegundo no falló, el grito de gol de los argentinos se escuchó en todo el mundo, las lágrimas de emoción recorrían los ojos de las jugadoras, cuerpo técnico e hinchas, hasta los menos fanáticos de fútbol se emocionaron.

Con este 3-3 histórico, Argentina debió esperar a los resultados de los partidos del día siguiente, necesitaba que ambos sean empate (Camerún - Nueva Zelanda y Chile - Tailandia). Las esperanzas de pasar de ronda se mantenían, aún faltaban 180 minutos.

Todo iba bien en el primer partido, ya estaba por finalizar y el marcador indicaba 1-1, pero en el minuto 96, el conjunto africano superó 2 a 1 a Nueva Zelanda y este resultado mató las chances que tenía nuestro seleccionado de avanzar a octavos.

A pesar de no haber logrado avanzar, no quedan otras palabras que de agradecimiento y felicitaciones para el plantel femenino argentino. Dejaron el alma en cada jugada, demostraron que no siempre el 'mejor' gana, que con lucha, corazón y garra los partidos pueden sorprender, transpiraron la camiseta, sintieron los colores como hace mucho nadie lo hacía.

La Argentina supo adaptarse a los diferentes planteos tácticos necesarios para poder afrontar a los demás equipos lo mejor posible.  Esto fue el puntapié inicial de grandes cosas.

¡Vamos las pibas! ¡Vamos Argentina! 


Texto: Antonella Ceci (@Ceci_Anto) 

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