Cambió la historia



Por sus logros, su gente, y por lo que los libros cuentan, a lo largo de los años, el nombre "River Plate" fue sinónimo de grandeza. 
El buen juego, el toqueteo y el lujo siempre nos caracterizaron. Pero así como tuvimos años llenos de gloria, también hubo momentos en los que realmente la pasamos mal.
Hubo tiempos en los que nos costó ganarle a ellos. A la hora de enfrentarlos, no importaba la tenencia de la pelota ni las situaciones de gol; a pesar de que intentábamos por todos lados y de todas las maneras posibles, la mayoría de veces en los partidos definitorios ellos se quedaban con el resultado positivo.
Los años pasaron de esa manera, y en un 26 de Junio, el hincha de River se vio cayendo en un abismo con su descenso al Nacional B. Según lo que dicen, es una "mancha" imborrable que quedó y quedará en la historia del club.
Justamente tomando la palabra historia como referencia, yo les vengo a plantear una pregunta ¿y si esa mancha en esta historia que se está escribiendo nos lleva a dar vuelta la página para arrancar a escribirla nuevamente?
Teniendo en cuenta los últimos seis años, parece que así fue.
En esos 363 días de oscuridad, el sentimiento no se terminó. La pasión y el amor por la camiseta se aferraron a cada una de esas personas que tienen una banda roja que les cruza el corazón.
Me parecía totalmente injusto el sufrimiento de esta gente que siempre estaba ahí, haga frío o calor; a pesar de que llueva a cántaros, o un imponente sol de sábado por la tarde les provoque un ardor en todo el cuerpo. 
Una revolución es lo que hizo esta gente ,que, a pesar de estar pasando por un constante sufrimiento, copaba Mendoza, San Juan, Córdoba, Chubut o cualquier otra provincia de la Argentina en la que River jugaba.
Un día, ese maldito sufrimiento se terminó, y volvimos al lugar del que nunca nos tendríamos que haber ido. Volvimos a ser protagonistas de ese torneo que tantas veces festejamos, pero que estuvimos ausentes por un año. En el 2014 cambiamos esos llantos de tristeza, por gritos de desahogo y saltos de la alegría., logrando así otra estrella más para nuestro querido club.
Pasó ese campeonato, y llegó un nuevo nombre para seguir escribiendo esta nueva historia. ¿Sería a caso el protagonista de todo? Bueno, en la actualidad lo está demostrando. Llegó entonces Marcelo "Napoleón" Gallardo, un estratega de oficio, que siempre motiva a sus guerreros a salir a comerse crudos a sus rivales, a ganar como sea, pero siempre con una idea de juego clara, y como base de todo la personalidad y la fortaleza de grupo. 
¿Qué es lo que vino a hacer este hombre a River? Simplemente cambiar la historia... y así fue. Podemos definir a Gallardo como el bombero que terminó de apagar el incendio. 
Dicen que donde hubo fuego, cenizas quedan, pero eso es la parte que conoce todo el mundo; de lo que nadie se da cuenta, es que las cenizas sirven como fertilizante, y que luego del grisáceo paisaje que deja un incendio, las plantas, los árboles y toda la vegetación vuelve a crecer más fuerte que nunca.
 Así pasó con River, y Gallardo logró lo impensado. Ganó todo lo que encontró en su camino, volvió a poner al "Millonario" en el plano más alto de lo internacional ganando todos los torneos de Conmenbol, e hizo que se hable de River en todo el mundo. En menos de dos años, logró eliminar de la Copa al rival de toda la vida dos veces en seis meses; pero este tipo siempre tiene hambre. Está loco, no se cansa nunca, y siguiendo con su afán de buscar gloria eterna, les ganó una final de una Supercopa Argentina, pero si se creen que éste es el final de esta historia que se está reescribiendo, les quiero decir que están equivocados. Todavía falta mucho por contar.

La realidad, es que con este hombre logramos despertarnos de la pesadilla más terrorífica del mundo para entrar en el sueño más hermoso de nuestras vidas, y así fue. Si hace seis años venía alguien a decirme que en un tiempo íbamos a jugar una final de Copa Libertadores ante ellos, les íbamos a hacer cinco goles, y que el cotejo se iba a dar en el Santiago Bernabeu, sinceramente dudo que mi respuesta hubiese sido otra cosa que una gigantesca carcajada. Hoy, con Gallardo en el banco, podemos creer en cualquier cosa, y si.. Así fue, terminamos ganándoles el partido más importante de la historia a ellos, y justamente en la Casa Blanca del fútbol. 
¿Porqué en Europa? es lo que seguramente se preguntarán algunos de los que están leyendo esto. Lo cierto, es que lamentablemente, y por culpa de unos inadaptados que tiraron piedras al colectivo rival, la confederación madre del fútbol sudamericano decidió quitar injustamente la fiesta de nuestra cancha. 66.000 almas que asistieron tranquilas al estadio, una vez más, tuvieron que lidiar con injusticias por culpa de los violentos, y por la plata que mueve el fútbol, llevando así la una Copa que hace honor a los libertadores de América, justamente a la casa de nuestro conquistador, y aunque éste deporte tenga sus injusticias, es el más hermoso del mundo porque siempre te da revancha, y toda esta gente que vivió esa injusticia del destino y se tuvo que bancar 363 días de sufrimiento, haciendo el aguante a pesar de vivir el peor momento de la historia, hoy disfruta ganar la final más importante de la historia que se dió entre clubes.

Sinceramente, dudo que esa mancha escrita en la historia algún día se borre, pero de lo que si estoy seguro, es que la página se dio vuelta, y la historia se sigue escribiendo. Lo escrito queda grabado, y esto tampoco se va a poder borrar nunca en la vida.



Redactor: Fabricio Briongos
Twitter: @FabriBri31

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